|
Suscríbete al RSS
Facebook
Blog
Los abusos sexuales infantiles representan un
problema mucho más amplio de lo
que se cree. Se estima que
una de cada 4 niñas y uno de
cada 7 niños sufre, antes de
cumplir los 17 años de edad,
este tipo de maltrato, que
sucede en todos los niveles
sociales y en la mayoría de los
casos lo cometen los familiares
y allegados, de forma repetida.
Este es, además, el principal
motivo que ocasiona que se
silencie en
un alto porcentaje
de
los casos, alrededor del 86 por
ciento.
Los abusadores suelen ser varones aparentemente
normales, integrados
socialmente, que desarrollan a
menudo habilidades
interpersonales importantes y
mantienen una vida sexual
normal.
Las consecuencias inmediatas del abuso sexual
infantil pueden ser
físicas (pesadillas, cambios
de hábitos de comida) y
emocionales (miedo,
agresividad, aislamiento). A
largo plazo, algunas de las
secuelas más importantes que
pueden acabar desarrollando la
víctima van desde la anorexia,
depresión, psicosis y
prostitución, hasta la
drogadicción, autolesiones, e
incluso el suicidio.
Se puede enseñar a niños y niñas a protegerse ellos
mismos de estos abusos, dándoles
herramientas para reconocerlos y
saber decir que NO a
tiempo. O bien, si el
maltrato ya se ha producido,
animar a contarlo cuanto
antes a una persona de su
confianza para que le dé
solución al problema, reduciendo
al mínimo las secuelas. La
campaña de prevención de
ASPASI se ocupa de
sensibilizar, nunca alarmar,
a todos los que están en
contacto con los niños para que
estén advertidos de la
existencia de este maltrato y
puedan, por consiguiente,
aprender a defender al niño
en este aspecto, enseñando a
detectar si ha sido abusado,
y a saber cómo actuar en
caso necesario.

|