10 consejos para explicar a tus hijos pequeños como protegerse en la red

10 consejos para explicar a tus hijos pequeños como protegerse en la red

La red es extensa y cada día nos sorprende con mayor acceso a todo tipo de contenidos y personas. Desgraciadamente también amplía el acceso a contenidos y personas no beneficiosas para nosotros y lo que es peor, amplía el acceso a nuestros datos a personas que podrían utilizarlos con fines poco éticos.

En estos casos, aunque también deben cuidarse los adultos, los más desprotegidos son los menores, a los que debemos prestar especial atención en su acceso a la red.

La pedagogía y la información resultan esenciales, pero sobretodo la claridad y simplicidad en el mensaje harán que lleguen realmente a nuestros pequeños y aprendan a defenderse de estos riesgos de manera autónoma.

Marcelino Madrigal conjuga todo esto en una lista de “10 consejos para explicar a tus hijos pequeños como protegerse en la red” que puedes leer aquí.

 

 

Estudios sobre ASI: Cicatrices en el cuerpo y la mente

file4801310649783En los últimos meses hemos compartido algunos estudios realizados en la última década en distintos países, que han encontrado una asociación directa entre el ASI y diversos problemas de salud física y mental sufridos por el superviviente en distintas etapas de su vida.

De los resultados de dichas investigaciones, podría inferirse que haber sufrido un ASI o algún otro tipo de maltrato y no haber sanado el trauma, podría ser considerado como un auténtico factor de riesgo, valorado aún tímidamente, para numerosas enfermedades.

Cuando no es abordado en el momento y sanado adecuadamente, el trauma que producen los abusos sexuales sufridos en la infancia (ASI), invade poco a poco los pliegues más íntimos del cuerpo, la mente y las emociones, provocando o exacerbando diversas enfermedades y desórdenes, cuyo origen se remonta a muchos años antes de la manifestación clínica de la patología.

Al igual que una infección va atacando las células, los tejidos y las defensas orgánicas, la tensión nerviosa, el sufrimiento y toda la gama de sentimientos negativos y anuladores que provoca el ASI mientras ocurre, así como las secuelas que deja, van minando la capacidad de la persona de ser feliz, de conseguir sus objetivos y relacionarse armónicamente con los demás.

No sólo eso: por medio de diversos mecanismos -algunos no del todo conocidos- las alteraciones anímicas, psicológicas y emocionales que provocan el ASI y sus secuelas, finalmente terminan afectando negativamente la salud orgánica.

Detrás de algunas patologías y procesos orgánicos severos, como las úlceras, las cardiopatías, el dolor abdominal crónico, el envejecimiento precoz o la fibromialgia, también subyace un maltrato sufrido durante los primeros años de vida, y que ha permanecido olvidado o no ha sido tratado.

Según demuestran estos estudios, detrás de alrededor de la mitad de los trastornos psicológicos más frecuentes, subyace un abuso o maltrato sufrido en la niñez, muchas veces de tipo sexual, que además es capaz de modificar el cerebro y los genes de las víctimas.

Estudios sobre ASI: Vulnerabilidad física y psíquica

heart in window 2Los adultos mayores que han sufrido abuso sexual o físico durante la infancia tienen una peor salud mental y física que aquellos que no padecieron abuso, ha informado un equipo de investigadores de Australia, en 2008.

“Los efectos del abuso infantil duran toda la vida. Se necesitan más estudios para comprender mejor las vías que conducen a esas nefastas consecuencias y los mecanismos para minimizar sus efectos de por vida”, señaló el equipo dirigido por el doctor Brian Draper, de Universidad de Nueva Gales del Sur, UNSW  (Sydney) en un artículo publicado en ‘Journal of the American Geriatrics Society’.

Para investigar cómo un historial de abuso puede afectar a los adultos mayores los autores estudiaron a 21.000 hombres y mujeres de más de 60 años que participaban en un estudio sobre prevención del suicidio: el 6,7 por ciento de ellos había sufrido abuso físico infantil y el 6,5 por ciento abuso sexual.

Se comprobó que además de ser más propensos a fumar y beber excesivamente, quienes habían sufrido abuso sexual y físico durante la niñez eran un 60 por ciento más propensos a tener mala salud física y 2,4 veces más proclives a tener problemas mentales, comparados con los mayores sin antecedentes de abuso infantil. También se halló que las mujeres que habían sufrido abusos durante la niñez tenían más riesgo de tener problemas cardiovasculares.

Estudios sobre ASI: Fatiga crónica

Spiral stairs in Saint Istvan Basilika in BudapestLos niños traumatizados por un abuso sexual, físico o psicológico son más propensos a desarrollar síndrome de fatiga crónica (SFC) en la adultez, como sugiere una investigación estadounidense, según la cual parece haber una relación entre anormalidades del sistema nervioso y del sistema endocrino (disfunción neuroendocrina) en las personas con SFC que sufrieron traumas infantiles.

“El 60 por ciento de las personas que tienen SFC, un conjunto de síntomas debilitadores, como fatiga y dolor sin explicación, fueron abusadas en la infancia”, ha afirmado el doctor William C. Reeves,  investigador del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos y autor principal.

Para el estudio, publicado en 2009 en ‘Archives of General Psychiatry’, su equipo recabó información sobre 113 personas que padecían SFC y 124 personas que no, a quienes se les preguntó si habían experimentado algún trauma infantil, como abuso sexual, físico o emocional, o negligencia emocional y física.

Hallaron que quienes habían experimentado un trauma en la niñez tenían seis veces más probabilidades de desarrollar SFC, que los individuos no traumatizados.

Las personas con SFC que han sufrido trauma infantil muestran niveles más bajos de cortisol, una hormona que el organismo segrega en mayor cantidad ante situaciones de emergencia o amenaza, lo cual -según los investigadores- pueden indicar una función reducida del sistema neuroendocrino de respuesta al estrés.

Estudios sobre ASI: Esquizofrenia

repentDos tercios de las personas diagnosticadas de esquizofrenia han padecido abusos físicos o sexuales durante su infancia o en la edad adulta, lo que convierte a este tipo de trauma en uno de los principales factores causantes de esa dolencia, según han descubierto investigadores de Gran Bretaña y Nueva Zelanda al comparar los resultados de más de 50 estudios previos sobre pacientes psicóticos.

Durante el  XV Congreso Internacional para la Psicoterapia de la Esquizofrenia y otras Psicosis, celebrado en Madrid, en 2006, los investigadores Paul Hammersley, de la Universidad de  Manchester, TUOM, (Reino Unido) y, John Read, de la Asociación Psicológica de Nueva Zelanda, explicaron que numerosos estudios no dejan dudas de que el abuso infantil puede producir esquizofrenia.

Según la TUOM, cuarenta estudios consultados por los investigadores han revelado que los abusos físicos a adultos o niños están en el historial de la mayoría de los pacientes con problemas psiquiátricos, y  el examen de otros 13 estudios efectuados a esquizofrénicos ha demostrado que estos pacientes habían sufrido algún tipo de abuso en un porcentaje que va del  51 al 97 por ciento.

Según Hammersley,  “oír voces dentro de la cabeza –uno de los síntomas de la esquizofrenia- suele estar asociado con traumas infantiles, y los profesionales deben saber que el abuso en niños genera un gran número de adultos psicóticos”.