Estudios sobre ASI: Esquizofrenia

repentDos tercios de las personas diagnosticadas de esquizofrenia han padecido abusos físicos o sexuales durante su infancia o en la edad adulta, lo que convierte a este tipo de trauma en uno de los principales factores causantes de esa dolencia, según han descubierto investigadores de Gran Bretaña y Nueva Zelanda al comparar los resultados de más de 50 estudios previos sobre pacientes psicóticos.

Durante el  XV Congreso Internacional para la Psicoterapia de la Esquizofrenia y otras Psicosis, celebrado en Madrid, en 2006, los investigadores Paul Hammersley, de la Universidad de  Manchester, TUOM, (Reino Unido) y, John Read, de la Asociación Psicológica de Nueva Zelanda, explicaron que numerosos estudios no dejan dudas de que el abuso infantil puede producir esquizofrenia.

Según la TUOM, cuarenta estudios consultados por los investigadores han revelado que los abusos físicos a adultos o niños están en el historial de la mayoría de los pacientes con problemas psiquiátricos, y  el examen de otros 13 estudios efectuados a esquizofrénicos ha demostrado que estos pacientes habían sufrido algún tipo de abuso en un porcentaje que va del  51 al 97 por ciento.

Según Hammersley,  “oír voces dentro de la cabeza –uno de los síntomas de la esquizofrenia- suele estar asociado con traumas infantiles, y los profesionales deben saber que el abuso en niños genera un gran número de adultos psicóticos”.

Estudios sobre ASI: Dolor abdominal

Cuando a un niño o niña le duele la tripa de forma file0001527321384frecuente sin una causa que lo provoque puede que su cuerpo se esté ‘quejando’ de otro tipo de sufrimiento, el que ocasionan los malos tratos, de acuerdo a un estudio dirigido por Miranda van Tilburg, de la Universidad de Carolina del Norte (EE.UU.).

Su investigación se basó en los cinco ‘Estudios Longitudinales de los Niños que han sufrido Malos Tratos o Negligencia’, realizados con 1.354 menores víctimas de distintos niveles de abusos físicos, psíquicos o sexuales o con alto riesgo de padecerlos, centrándose en 845 niños que tenían dolores abdominales, a los que hicieron un seguimiento desde los dos hasta los 12 años de edad.

“Entre un tercio y la mitad de los pacientes adultos que acuden a consulta de gastroenterología tiene una historia de abusos”, han comentado los autores de la investigación en ‘Annals of Family Medicine’, en 2010.

Según la doctora Tilburg hay “una conexión cerebro-intestino por la que el dolor influye en el estrés y éste causa dolor, y los malos tratos son muy estresantes”.

Sus datos revelan que “los niños que han sufrido abusos tienen un elevado riesgo de sufrir síntomas gastrointestinales comparados con los que no fueron abusados” y que “el abuso sexual y los dolores de vientre son más comunes en las niñas que en los niños”.

Estudios sobre ASI: Depresión

_DSC8073Las personas que han sufrido maltrato en la niñez –como el rechazo por parte de la madre, el maltrato físico o un abuso sexual- son dos veces más propensas a desarrollar episodios de depresión múltiples y de larga duración que aquellas que han vivido infancias normales, según un estudio del King’s College de Londres (Reino Unido) publicado en ‘American Journal of Psychiatry’, en 2011.

El equipo de investigación realizó un análisis combinado de 26 estudios que incluían a más de 23.000 personas, concluyendo que los médicos que tratan personas con depresión deberían indagar en la infancia de sus pacientes antes de realizar una prescripción, ya que un antecedente de abuso infantil tiene gran impacto en su enfermedad y capacidad de recuperación.

Según el estudio, quienes han vivido infancias estresantes o con abusos son menos propensas a que la medicación o la psicoterapia les hagan efecto, por lo que habría que buscar nuevas formas de tratamiento e intervención temprana.

Alrededor de uno de cada 10 niños está expuesto a maltrato en el mundo, incluyendo el abuso psicológico, físico o sexual y como resultado de ello, pueden surgir anormalidades en zonas biológicas más sensibles al estrés, como el cerebro y el sistema inmune, ha explicado la investigadora Andrea Danese, coordinadora del estudio y miembro del Instituto de Psiquiatría del King’s College.

Estudios sobre ASI: Alteraciones genéticas

Un grupo de investigadores observó cambios claros en los cerebros de IMG_3761personas que habían sido abusadas cuando eran pequeñas y que se habían suicidado, ayudando a respaldar las teorías que señalan que el abuso infantil –entendido como la violencia física severa, el rechazo o abandono grave y el abuso sexual- puede alterar los genes y causar daños durante toda la existencia.

El doctor Michael Meaney, de la Universidad McGill, en Montreal (Canadá) y sus colegas, examinaron los cerebros de 36 personas que murieron repentinamente: 12 suicidas que tenían una historia conocida de abuso, 12 víctimas de suicidio sin antecedentes aparentes de abuso y 12 personas que fallecieron  en accidentes.

El equipo observó cambios en los genes relacionados con el denominado eje hipotálamo-pituitaria-adrenal (HPA), el cual cuando se altera puede perturbar la gestión del estrés en la edad adulta y provocar el desarrollo de psicopatologías.

“En los humanos, el abuso infantil altera las respuestas al estrés del HPA y aumenta el riesgo de suicidio”, escribió el equipo de Meaney en su informe, publicado en la revista Nature Neuroscience, en 2009.

Las víctimas de suicidio con antecedentes de abuso tenían menos actividad en un gen llamado receptor glucocorticoide específico de las neuronas o promotor NR3C1, comparado con quienes habían sufrido muertes accidentales y no habían sido abusados.

Estudios sobre ASI: Alexitimia

Experimentar abusos sexuales en la infancia puede determinar la capacidad para reconocer y expresar las propias emociones en la vida adulta, según  demuestra un estudio publicado en 2008 en ‘Psychotherapy and Psychosomatics’.

iuiuEsta dificultad para tomar conciencia de las propias expresiones fisiológicas o para entender su significado emocional se conoce como alexitimia. Este desorden se caracteriza por la dificultad para distinguir entre los sentimientos y las sensaciones corporales propias de lo emocional, y para identificar y describir los sentimientos, por la limitación de los procesos imaginativos (ausencia de fantasías y ensueños) y por un estilo cognitivo orientado hacia lo externo y concreto.

En el estudio de los investigadores Bob Bermond (Universidad de Amsterdam), Peter Moormann (Universidad de Leiden), Francine Albach (Centro Pionero de Psicoterapeutica de Amsterdam) y Annemieke van Dijke (Hospital Psiquiátrcio Delta de Poortugal), todos en los Países Bajos, participaron 76 mujeres que habían sufrido abusos sexuales infantiles (ASI), cuya capacidad para expresar sus emociones se evaluó mediante un cuestionario llamado ‘BVAQ’.

Al comparar las respuestas de las mujeres abusadas con las de un grupo control, se observó que las víctimas de ASI presentaban una buena capacidad de imaginación pero serias dificultades para verbalizar, identificar y analizar sus emociones, lo cual –según los holandeses- apoya la idea de que los ASI son determinantes para el posterior desarrollo de una alexitimia.