Una forma de resiliencia

Una forma de resiliencia

Ana, una joven agredida por un hombre que prometió cuidarla al llegar a España, cuenta mediante dibujos su historia. Muchas personas no pueden o no quieren expresarlo con palabras, pero sí mediante el arte, y es una muy buena forma de resiliencia.

Su relato comienza así: “Me llamo Ana y, hace unos años, fui violada. El agresor, a quien yo conocía, era en ese momento en quien más confiaba. No denuncié inmediatamente; lo cierto es que me costó mucho contárselo a alguien. Primero guardé silencio, tratando de comprender yo sola cómo algo así podía estar ocurriendo. Lloré mucho, me castigué, traté de apartarlo de mi cabeza y, al final, un día, fue incontenible: acudí a dos amigas y les conté lo que pude. El resto, lo que no fui capaz de expresar en palabras, lo dibujé.”

El cómic que “la justicia” no quiso ver

 

Encuentros en Navidad: cuando el abuso está dentro de la familia

Al llegar diciembre, una pregunta frecuente en el GAM es: ¿Cómo os sentís teniendo que ver a la familia e incluso a vuestro agresor en Navidad?

En estos días en que las familias se reúnen es muy frecuente que se junten abusados y abusadores. En algunas familias el secreto ha salido a la luz, se ha hablado y ya se ha trabajado en ello para recolocarlo. En estos caso el encuentro es posible porque el dolor, o su mayoría, ya está sanado.

La mayor dificultad llega cuando el abuso se ha contado, pero la familia se divide entre los que creen a la víctima y los que se posicionan del lado del abusador. Las relaciones entonces están llenas de tensión, malestar y un gran dolor por la incomprensión y la deficiente comunicación. Pero, a pesar de que no es fácil, muchas familias se siguen reuniendo en nochebuena.

Cuando no se ha contado a la familia y sigue siendo un secreto, es la persona que sufrió los abusos la que tendrá que gestionar sola las emociones que se le despierten. Esto a veces no es nada fácil y cada persona debe poner en la balanza las posibles consecuencias y si le compensan.

En los encuentros familiares, podemos preguntamos si es el momento de desvelar lo que sucedió y, ante esa cuestión, es necesario plantearnos qué pasaría si soltamos esta “bomba” en la familia: cómo van a reaccionar, si nos van a creer y apoyar, si estamos preparados y nos sentimos fuertes para cualquier reacción de nuestra familia, si podemos generar un beneficio (como soltar nuestro peso o proteger a otros niños), o si podemos causar dolor sin beneficios (si el abusador ha fallecido y no hay otros niños a los que proteger), etc.

Ahora somos adultos, tenemos herramientas para defendernos y podemos hacerlo. Pero si aún no nos sentimos así, lo mejor es pedir ayuda de amigos o familiares o de un profesional que nos ayude prepararnos para lo que pueda pasar y estar seguros de los pasos que demos.

En cualquiera de los casos, las reuniones familiares deben ser para disfrutarlas pero, si van a ser una fuente de sufrimiento, cada uno puede y tiene derecho a ser fiel a sí mismo para decidir qué es lo mejor en cada momento, más allá de obligaciones familiares.

En conclusión, lo más importante eres tú, escucharte, cuidarte y respetar tus decisiones.

Espacio Abierto: "He descubierto otro Yo"

Mi mensaje quiere ser positivo, estoy viviendo algo increíble, por primera vez me estoy enamorando. Pensé que en anteriores relaciones había experimentado el amor pero ahora estoy segura que no, y la verdad me hace muy feliz saber que es algo más esto del amor.

Después de haber pasado una etapa de preguntarme una y otra vez por qué ahora, tengo asumido que buscar respuestas no me ayuda a avanzar, ya que no puedo arreglar mi pasado. Una vez más, tropiezo con mi infancia que quizás fue el motivo que hizo que insistiera en explorar un lado heterosexual que quizás no está hecho para mí. Y sí, a veces nos centramos tanto que en todo lo que nos pasa es por lo que vivimos de pequeños que paradójicamente lo acaba siendo. Siempre pensé que mis relaciones sexuales no funcionaban por culpa de lo ocurrido en mi infancia y quizás me invade algo de rabia por no haberme dado cuenta que quizás no estaba mirando en el lado adecuado. Pero sinceramente, no vale la pena perder el tiempo pensando en eso.

Mi amor no es correspondido o al menos o al menos por el momento. La verdad es que a veces me pregunto por qué tiene que ser todo tan complicado. Pero bueno, he de decir que he descubierto otro yo, otro yo que se atreve a coquetear, que no tiene miedo a expresar a los demás lo que siente. Nunca creí que fuera tan real lo que vemos en las películas, cuando la veo comienzan a aparecer sonrisas estúpidas en mi cara, cuando me roza con su mano siento que el mundo se para y yo me elevo no sé muy bien hacia donde, pero aseguro que es una sensación única. Por esa razón a pesar de lo complicado que es la situación me siento muy feliz de vivir estas nuevas sensaciones en mí.

Ahora estoy en un punto en el que comienzo a cansarme de torturarme con verla y no poder estar con ella, de pensar en lo que podría ser y no es. Por lo que me estoy empezando a plantear el confesar (ella tiene pareja que además es mi jefe) o callar y alejarme de ella, intentar conocer otras chicas, salir por locales de ambiente, no lo sé…

Lo que quiero resaltar en este pequeño fragmento de mi vida, es que tenemos que seguir luchando, que quizás muchas veces es mejor no pensar y dejarnos llevar y que estoy segura que la vida nos va a traer cosas muy buenas, solo hay que estar abierto a recibirlas 😉