Cuando un menor está sufriendo abusos, puede guardarlo en secreto por muchos motivos: miedo, vergüenza, desconocimiento, etc, pero siempre da indicativos que podemos aprender a identificar para actuar lo antes posible.

Debemos tener en cuenta que alrededor del 90% de los abusos no comienza de forma violenta, sino como un juego en el que hacen sentir al menor especial, mayor, importante, cómplice de un secreto divertido, etc…

1 º INDICATIVO

En nuestra experiencia, en la primera fase del abuso, mientras el menor cree que es un juego y siente gustito, el único síntoma que se observa es una conducta sexualizada y un conocimiento o lenguaje no acordes a su edad.

Si les preguntamos dónde lo han aprendido, normalmente responden que ha sido una persona adulta o un compañero del colegio. Si se trata de un compañero/a con quien realizan juegos que no corresponden a su edad, debemos tener en cuenta que éste/a podría estar siendo abusado.

Qué hacer

Si detectas esta conducta, pregúntale de forma desenfadada, como si el asunto no tuviera ninguna importancia, para que no note temor en ti y no te proteja evitando contarte la verdad.

Debemos también tener en cuenta que todos somos seres sexualizados desde que nacemos y es normal que los menores hayan experimentado placer, así que debemos evitar hacerles sentir culpables, ya que esa culpabilización queda fijada, dañando su capacidad para relacionarse con normalidad cuando son adultos.

2º INDICATIVO

Una vez que el abuso deja de ser percibido como un juego, el menor comienza a sentirse forzado y lo rechaza. Es entonces cuando comienzan a dar muestras de cambios en su comportamiento.

Los indicativos más habituales son: introversión, aislamiento, miedos, ira, pesadillas recurrentes, regresiones, autolesiones, hipersexualización, falta de control de esfínteres (enuresis – encopresis), fracaso escolar, o reproducir los hechos con otros niños.

Qué hacer

Si detectas alguno de estos síntomas, no des por hecho que la causa es un abuso, puesto que también están relacionados con otras circunstancias, pero sí son indicativos de que algo importante está sucediendo y deben ser atendidos.

Abre la comunicación de forma suave y tranquila. Dile que te gustaría saber cualquier cosa que le preocupe, moleste, atemorice, etc, y que harás todo lo posible por ayudarle y buscar soluciones.

3º INDICATIVO

Amor-odio hacia una persona: cuando un menor comienza a mostrar reticencia a ver a alguien con quien tiene una buena relación, ya sea de la familia o del entorno cercano (amigo, profesor, cuidador, entrenador…), o cuando muestra nervios, agresividad, una conducta evitativa, o de amor/odio.

Qué hacer

Para explorar qué sucede, podemos decirles lo que vemos y abrir la comunicación: “¿Te pasa algo con el “tío Juan”? Parece que cada vez que viene te pones nervioso (o lo que detectes en su conducta), ¿quieres que hablemos de lo que te pasa?”. Hemos de hacerles preguntas abiertas y darles el tiempo que necesiten para responder sin presionarles.

Es importante evitar que las preguntas contengan alguna respuesta, como “¿por qué estás enfadada, has vuelto a regañar con tu amiguita?, ¿estás triste porque nos vamos ya a casa?”, etc.
Cuando es difícil para ellos contarnos la verdad, o cuando no entienden bien qué está pasando, pueden simplemente darnos la razón para evitar decirnos qué está pasando.

Un abuso detectado jamás debe silenciarse.

Si tu hijo, hija o cualquier menor te cuenta hechos compatibles, muéstrale tu apoyo, créele y agradécele que haya confiado en ti. Si no sabes cómo actuar, dile que vas a buscar ayuda y contacta con un profesional o entidad especializada.


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XVIII PREMIO TIERNO GALVÁN

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Colaboración con Save The Children

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Guía del buen trato al niño. Con la colaboración de Margarita G. Marqués

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