Este fin de semana fue algo complicado. Resulta que al comenzar el verano decidí no ir más la domicilio familiar, han pasado tres meses y este fin de semana pasado iba a ir, ya tenía mi billete de avión, mi maleta hecha pero yo estaba tan asustada…. Me dolía el estómago, sentía una opresión en la garganta y un temblor que no podía dejar de llorar, me pregunté por qué estaba así.

Llevo algo más de 15 años viajando y nunca había sentido tanto rechazo……. a pesar de cómo me sentía decidí ir, estuve toda la tarde rezando para que pasara algo, algo que me impidiera ir…… salí con el tiempo justo para llegar al aeropuerto y me quedé…..cambié el billete y llamé para decir que no me encontraba bien, todas las sensaciones físicas que describo se fueron, apareció la culpa, iba y venía, no era constante……

Mi sensación era de incredulidad, ¡¿Cómo había sido capaz de hacerlo?! No me lo creía, nunca he hecho nada por mí, siempre los demás, siempre las necesidades, las demandas de los demás ¿Y yo? Ya se me quitaría, yo siempre podía esperar…….. Esta vez fue diferente, quizás porque volví a tocar fondo, quizás porque como siempre digo, estoy cansada, quizás porque deseo con más fuerza que nunca que quiero ser feliz.

Me queda la culpa, el deber, no es tan fuerte como hace años, como hace meses, pero está, martilleando mi cabeza, mi corazón, he buscado ayuda, lo recomiendo, las veces que haga falta, nunca estaremos en el mismo punto a pesar de volver a hacer terapia, no somos las mismas que hace un tiempo, que ayer……

Aún no me creo que haya sido capaz de pensar en mí, por primera vez en mi vida, protegerme y cuidarme, lloré, sentí la culpa, hasta me planteé si estaba haciendo lo correcto pero cuando me subí en el coche y tomé la dirección contraria al aeropuerto volví a respirar……… Por primera vez………

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